Saltar al contenido

ESCRIBO TEXTOS PERSUASIVOS PARA AYUDARTE A VENDER MEJOR

Escribir para vender va de apuntar a tu cliente ideal y dispararle donde más le duele.

Lo sé, suena un poco violento.

Pero es que esto no va de enamorar a tu audiencia, ni de poner frasecitas de las que ya nos sabemos todos porque llevamos mil años oyéndolas.

¿Te gustaría saber de qué va entonces?

 Suscribiéndote ahora a mis correos te regalo mi E-book:

«Recetas de Copywriting para ventas suculentas»

En él te explico algunos de los pilares de la escritura persuasiva.

Porque escribir para vender exige técnica y algunas destrezas claves.

El libro  inlcluye:

✅     Una copa de bienvenida

(sí, con tu E-book. Gratis)

✅     El tatuaje que te salvará como copywriter

(aunque no te mole tatuarte).

✅     Un mantra para cuidar tu ortografía

(y tu higiene personal).

✅     3 recetas para sazonar tus textos 

(con imágenes exclusivas). 

Pero exclusivas de verdad, es decir, que solo tú podrás verlas.

¿No me crees?  Te entiendo.

Pero lo tienes muy fácil.

Igual que en el arte culinario, tus textos comerciales exigen técnica y cariño.

Por eso me gusta cocinar las palabras a fuego lento.

Cuidando el producto sin quemarlo.

Y esmerarme presentando propuestas creativas.

Porque igual de cierto es que la comida entra por los ojos, como que las ventas se consiguen no por el qué sino por el cómo.

Sé que en función de cómo diga las cosas conectaré y activaré al potencial cliente… o lo dejaré indiferente.

Podría maquillar historias, tapar defectos, hinchar cifras de ventas e ingresos y hacer brillar mis textos bajo una lluvia de purpurina (¿sabías que la hay incluso comestible?).

Pero volvamos a las ventas. 

Va a ser que paso de artificios y de mentiras.

Prefiero la honestidad.

Decir la verdad es garantía de éxito, siempre que lo que ofrezcas tenga una mínima calidad.

Obvio.

Exagerar tus promesas eleva las expectativas de tu cliente y ya sabes lo que dicen…

«Cuanto más alto el pedestal, más dura será la caída»

Tradúcelo en términos de mercado y verás como se te queda la lista de clientes (y la cuenta).

Y mi último truco del almendruco para cansarte menos y ser más eficiente:  no hablar demasiado.

Cuando me entrevisto con mis clientes y mientras los estoy conociendo, hablo poco o muy poco.

Escucharles es más rentable: consigo sin esfuerzo las llaves de su despensa. ¿Qué despensa? la que guarda las palabras adecuadas para vender.

Las que activan a su potencial cliente.

Mira.

El buen restaurador no es el que pone su nombre más grande en el letrero de la entrada, ni el que cuelga los premios que ha ganado ni el cartelito de TripAdvisor con un marco dorado.

Quien de verdad se ocupa de que el cliente vuelva es quien antes de poner el entrecot en la plancha le pregunta por el punto de cocción que más le gusta:

«¿sangrante, al punto, muy hecho…?»

Cuando escribes para vender debes ser ese chef.

Olvídate de ti.

Y pon a tu cliente en el centro.

Si aterrizaste aquí sin conocerme puede que te interese saber un poco de mí y de cómo puedo ayudarte a vender más y a mejores clientes para tu negocio.

Botón subir arriba
ES